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Momentos Triunfales Extraordinarios

Momentos Triunfales Extraordinarios

En Mlmentos proyectos. Jugaba Momentos Triunfales Extraordinarios Real Madrid contra el Torino Extraordinarips la Copa de la UEFA y Juanito no estaba sobre el césped, sino en la grada, viendo a su Madrid como un aficionado más. a lo largo de sus cuatro minutos.

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25 Momentos Increíbles Captados por las Cámaras

Momentos Triunfales Extraordinarios -

Pocos entendieron su manera de ver el Real Madrid. Lo daba todo por él, y por eso a veces se pasaba de los límites. Ojalá pudiéramos decir eso de muchísimos jugadores en el siglo XXI. Fue un gran delantero con una personalidad desbordante que también aplicaba en su vida ajena al deporte.

Se le echa de menos 30 años después. Paco Buyo Compañero en el Real Madrid : "Generosidad infinita". Coincidí dos años con Juan en el Madrid. Era un hombre tremendamente pasional, con un corazón que se le salía del pecho. Era muy, muy divertido, y de una cosa podías estar seguro: nunca jamás pasaba desapercibido.

Como se ha dicho en muchas ocasiones, era uno de los grandes instigadores de aquellas remontadas europeas. Todo lo que se ha contado es cierto. En la víspera de aquellos grandes partidos, recorría las habitaciones de todos despertándonos, dando voces y portazos, al grito de "¡Somos el Madrid y mañana los reventamos!

Aunque se marchó del Madrid a los dos años de mi llegada, venía con frecuencia por la capital y seguíamos viéndonos.

Y jugué, esta vez contra él, cuando se fue al Málaga a acabar su carrera. Nunca olvidaré la anécdota. Era una de las últimas jornadas de aquella Liga.

Jugábamos en La Rosaleda con Juan enfrente. El partido fue bonito y reñido, y cuando quedaban pocos minutos para el final el marcador era de empate a dos. Era un buen resultado para ambos. A ellos les permitía casi asegurar la permanencia y a nosotros nos lo ponía fácil para ganar el campeonato en casa la jornada siguiente, ante el Espanyol, como así sería.

Viendo que el resultado era bueno para ambos, en los últimos instantes Juan empezó a decir a todos que ya nos podíamos permitir aflojar un poco. En el último suspiro, se produjo una falta a favor del Málaga en la frontal.

La chutó Matosas, un argentino que tenía el Málaga por entonces, y el balón salió fuera lamiendo el palo.

No veas la bronca que le iba pegando Juanito por todo el campo por haber estado a punto de marcar. Su generosidad era abrumadora. Era capaz de quitarse el abrigo y dárselo a un vagabundo para que no pasara frío.

Lo hizo varias veces. Era absolutamente único. En la gestación de mi segunda etapa en el Betis hay una anécdota relacionada con Juanito. Juan entrenaba al Mérida, pero todo indicaba que el Burgos, donde él se formó, ascendería a Primera y él lo entrenaría.

Él quería que yo me fuera del Madrid a jugar en su Burgos. Juan vino a Madrid a vernos jugar contra el Torino, y por desgracia ya sabemos lo que pasó en su viaje de vuelta a Mérida. El día de su muerte fue uno de los más duros de mi vida. Yo me fui a entrenar conociendo ya la noticia.

Ricardo Gallego llamó a casa. Coge mi mujer. Era puro corazón. Tenía un pronto que se activaba enseguida pero duraba también poquísimo. Eran seis, siete segundos. Después venía y te daba un beso.

Por culpa de ese pronto tuvo que irse del Madrid, por aquello de Matthaus, pero luego fíjate cómo quedó con él, pidiéndole perdón con reportaje del Marca incluido, regalándole un capote… Hay que recordar que Juanito reacciona así porque lo que sucede antes es una entrada absolutamente criminal del propio Matthaus sobre Chendo.

Era muy pasional, muy cariñoso, pero con un pronto tremendo. Como era como mi hermano, le conocía bien, y sabía cuándo se le podía hablar y cuándo no. Aunque la verdad es que conmigo nunca estuvo así. Juanma Rodríguez esRadio entre otros medios : "Juanito era madridista del modo en que hay que serlo".

Fui extremadamente juanistista desde mi más tierna juventud. Recuerdo que tenía una de esas carpetas con separador, y la llenaba de fotos del de Fuengirola por todas partes, por delante, por detrás, por fuera, en las separaciones. Un compañero de clase llegó a preguntarme si me gustaban las mujeres.

Sí, le respondí, pero ¿qué le voy a hacer si estoy obsesionado con Juanito? Hablaba de él a todas horas. Empatizaba con él. Me parecía que entendía el madridismo precisa y exactamente como hay que entenderlo. Sin ambages, sin medias tintas o equidistancias. Del Madrid se es o no es, sencillamente, y él lo era.

A mí me parece que, en asunto de madridismo, o estás o no estás. Y él estaba, vaya si estaba. El único ejemplo posterior mínimamente parecido que se me ocurre es Guti, y ni siquiera.

Desde el punto de vista estrictamente futbolístico, era también el tipo de jugador que siempre me ha gustado. Muy técnico, muy veloz y con un carácter de mil demonios. Guardo como un tesoro el día en que le conocí. Un amigo de la urbanización de la Sierra, Paulino, era representante de material deportivo, y conocía a Juan a resultas de la tienda de ropa deportiva que tenía en la capital, una tienda que estaba muy bien, por cierto, no sé por qué no le fue mejor.

A Paulino yo le daba la monserga con Juanito día y noche. Yo aún ni siquiera estudiaba periodismo, y si lo hacía sería muy al comienzo de la carrera. Una tarde de verano —sería julio o agosto—, me llama Paulino y me dice: "Vente a mi casa que te quiero presentar un amigo".

Imagínate cuando llegó allí y me encuentro a Juan Gómez jugando al mus. Estuvo encantador. No volví a verlo hasta varios años después, ya estando en uno de mis primeros trabajos como redactor, en la revista de Unión Fenosa, hazte cargo.

Le llamé y, aunque no nos habíamos vuelto a ver en todo ese tiempo, me reconoció enseguida. Por supuesto. Mira, vente el viernes al Hotel Monte Real, que es donde nos concentramos". Y para allá que me fui, a entrevistar a Juanito para la revista de Unión Fenosa. Conservo la foto como la instantánea que capta uno de los mejores momentos de mi vida.

Recuerdo estar ahí hablando con él y pensando: "Juanito está aquí hablando solo conmigo". Era un pensamiento increíble, enormemente poderoso. Es la foto que guardo con más cariño de toda mi trayectoria profesional. Cuando murió, el vacío que sentí fue enorme. Es como cuando murió Cary Grant, lo sentí como si fuese alguien de la familia, y eso que nunca tuve el gusto de conocerlo.

Pero a Juan es que además lo conocí, lo pude tratar. Lo que más siento, sin embargo, es precisamente no haber tenido un mayor trato con él mientras estuvo con nosotros.

Luis Miguel Beneyto Exjugador y Directivo del Real Madrid entre y : "Supermadridista". Cuando Luis de Carlos llegó a la presidencia del club en , Juanito ya estaba allí, y seguiría allí cuando nos fuimos.

Tratarle fue algo inmensamente especial. Era muy temperamental, muy visceral. Todos le recordamos dando saltos de alegría en su retirada del campo, consumada la remontada ante el Borussia. Y la segunda es GENEROSO. La mejor prueba de lo segundo es que firmó su renovación en blanco.

Borja Sémper Escritor, colaborador de Onda cero y expresidente del PP de Guipuzcoa : "¿Un jugador de los de antes? No, no era un jugador "de los de antes". como se dice a veces. Juanito no es el fútbol de antes. Juanito es el fútbol de siempre, o el que debería ser el de siempre. Porque el fútbol no es nada si no es verdad y pasión y sentimiento.

Juanito tenía todo eso. Por eso no es de otra época. Es el jugador del fútbol de siempre. Hala Madrid. Ya no eras el ídolo de masas, la columna sobre la que se sostenía tu Real Madrid. La Quinta del Buitre había tirado la puerta abajo con su empujón de modernidad.

La Quinta de los Machos, con Hugo, Maceda y Gordillo, te había estrechado los minutos de titularidad y protagonismo. La primera línea atacante que muchos chavales de los últimos 70 y primeros 80 recordaban, Juanito, Santillana y… pongan a Cunningham, Jensen , Isidro, Ito y algunos más como acompañantes del que parecía dúo eterno, se batía en retirada pero no se rendía.

Asumía su condición de secundaria de lujo ante la nueva ola, pero seguía ayudando y sirviendo honorables servicios a la causa blanca. Ya en más ocasiones desde el banquillo que como protagonista desde el minuto 1.

Y llegó aquella noche de diciembre del Sólo había que remontar un a uno de los gigantes del entonces dominador fútbol alemán, el Borussia Moenchengladbach del que años después sería entrenador de la Séptima, hipo Heynckes. El destino que escribe recto con renglones torcidos. Ese día tu compañero Santillana fue titular.

Y tú también pero no como elemento desequilibrante en ataque, sino como centrocampista organizador de pie fino y ayuda laboriosa. La alineación de Molowny, plagada de delanteros, rememoraba aquellos equipos de la primera época del fútbol , en los que se ponía algún defensa porque alguien tenía que estar cerca del portero.

Michel , Gallego y tú en la zona de creación. Y arriba, Butragueño, Santillana y Valdano, madridistas de diferentes generaciones empeñados en hacer lo que siempre hace el Madrid. Lo imposible. Faltando 15 minutos, aún a dos goles de distancia del milagro, salió otro delantero, Cholo, por San Jose. Y se ganó por , por supuesto.

Yo estaba allí y te vi ejercer de centrocampista total, repartiendo pases como un prestidigitador. No marcaste. Valdano y Santillana, dobles goleadores, aparecen en los libros, pero nada puede oscurecer el recuerdo del seísmo que puso a prueba los cimientos del Bernabéu, cuando ya con la proeza firmada, y tras una actuación memorable, abandonaste el rectángulo para ser sustituido por Martin Vázquez.

Tus saltos de alegría, los de un niño cuando los Reyes le han dejado a los pies de la cama su regalo más deseado, los de un madridista acérrimo, saboreando los 90 minuti molto longo , o longuen , que eran alemanes, constituyen una de las imágenes más potentes del extenso imaginario madridista.

Eran saltos enloquecidos, desatados, de frenesí interminable. Cada una de tus pisadas retumbaba al compás de Cómo sonaba el Bernabéu, cada vez que te acercabas al cielo con cada uno de tus brincos. Yo lo sentí. Todo tembló. Cuántos goles marcaste, cuántas hazañas firmaste para que cada minuto siete se recuerde en el santuario que illa illa illa, eras una maravilla.

Pero mi gran recuerdo es el de aquella noche en la que, ya ejerciendo aparentemente un papel secundario, ganaste el Oscar de la posteridad con tu infantil y desbordante locura.

Qué grande eras, qué grande eres, don Juan Gómez, Juanito. Pero de él aprendí pronto que el 7 era, es y será siempre Juanito. En el gesto inolvidable en que Juanito sube a hombros al Buitre después de su golazo al Cádiz está resumido el espíritu del madridismo.

Aquel cambio generacional fue impronta y forjó para el devenir el carácter del equipo y la comunión total de la afición. Y fue obra de Juanito, del que aprendimos lo que sabemos sobre la lucha y el arte de ser parte de la gran familia madridista.

Tuvimos la suerte de tener como ídolos a tipos como Butragueño, Míchel, Sanchís o Martín Vázquez, que nos enseñaron que la primera norma del éxito es regalarlo y agradecerlo a los mayores, en homenaje a su gesta precedente y a su padrinazgo. Y ahí, como maestro y referente, como espejo al que mirarse en la victoria y en el fracaso, late por siempre para todas las generaciones venideras Juan Gómez, Juanito, el Real Madrid.

Juanito era extremo. En todos los sentidos. Extremo en el juego y extremo en su capacidad de amar y ser amado. Extremo cuando se trataba de defender al Real Madrid ante quien se interpusiera, ya fuera un rival en el campo, un árbitro o un sicario parapetado tras un micrófono.

Extremo para contagiarnos su espíritu, su brega o su alegría, como en la mítica salida del terreno de juego tras la remontada al Moenchengladbach. Yo me sentía Santillana mientras remataba con el alma, pero en ese momento era Juanito dando botes por el salón de casa, a pesar de que el partido lo siguiera por la radio.

Juanito tenía una habilidad innata para jugar pegado a la raya de banda, pero en ese juego de extremos, de bordear la línea, alguna vez la superó.

Jugaba el Real Madrid contra el Torino en la Copa de la UEFA y Juanito no estaba sobre el césped, sino en la grada, viendo a su Madrid como un aficionado más. Fue un partido intenso, sin duda alguna, del gusto de Juan Gómez, acostumbrado a la guerra de guerrillas y el combate sin cuartel.

A Juan, la carretera, en su viaje de regreso a Mérida donde dirigía al equipo de la ciudad, se le convirtió en una trampa insalvable.

La conmoción fue absoluta. Había muerto Juanito y, a cambio, nacía una leyenda. Mal negocio siempre en el corto plazo. La grada, que ha había adoptado al siete como alguien de los suyos, lo convirtió en un icono desde el mismo momento en el que las emisoras de radio y las televisiones empezaron a dar la noticia de su muerte.

En un club con la historia del Madrid y por el que han pasado futbolistas de la talla de Di Stéfano, Gento, Puskas, Pirri, Cristiano Ronaldo, Casillas, Sergio Ramos, Amancio, Hugo Sánchez, Michel, Velázquez… el único con un cántico personalizado y fijo en todos los partidos del Bernabéu es Juanito.

Con eso se dice todo. Si el fútbol es el único deporte universal, lo es por su capacidad por levantar pasiones, y si alguien sabía mostrar y transmitir esa pasión del césped a la grada ese era Juan. Y el aficionado, que sin duda sabe reconocer a uno de los suyos, lo convirtió en su eterno capitán.

En una cultura tan enfocada en las metas, en recibir reconocimiento a través de lograr objetivos, el orgasmo se nos presenta como el fin último en una relación sexual, el trofeo que garantiza el éxito del encuentro.

Bajo este punto de partida, además de frustrarnos si no llega, la tensión por lograrlo puede hacernos perder la excitación… Y es que el sexo no es una carrera de fondo, si no un viaje sin destino para disfrutar de cada paso, no importa donde llegues. Todavía siguen presentes conceptos arcaicos, arraigados en la función reproductora del sexo, que reducen el encuentro sexual a la estimulación genital y a la realización del coito como pieza clave del engranaje sexual.

Desde esta perspectiva quedan muy reducidas las posibilidades de juego, experimentación y disfrute. Siguiendo en la línea de una práctica sexual sin metas ni fines, diríamos que no existen los preliminares y que todo es igualmente importante en una relación sexual.

El sexo más allá de los genitales, está en cada palmo de tu cuerpo y, muy especialmente, en lo que puedas llegar a hacer usando tu imaginación.

Nos educan en la abnegación, en anteponer las necesidades del otro a las nuestras, en la idea de que el egoísmo es un estigma a erradicar.

En un encuentro erótico, el exceso de preocupación por el placer del compañero y la presión por complacerle puede arruinar nuestro propio disfrute. A menos que practiquemos un sano egoísmo, nos olvidemos de satisfacer al otro y hagamos solo aquello que nos produce placer.

Si a ti te gusta, tu pareja disfrutará también. La mentalidad de consumo llega también a nuestras alcobas. No basta con tener un orgasmo, ahora hay que tener múltiples!! Y nos avasallan con fórmulas mágicas y técnicas para lograrlo que no hacen otra cosa que añadir nuevamente presión en nuestras relaciones.

A ellos en el ansia de colgarse medallas triunfales por llevar a sus parejas a la cumbre del multiorgasmo y a ellas en la angustia por alcanzar no una cima, sino múltiples de ellas. Cuando el sexo no es una cuestión de cantidad de orgasmos, si no de calidad del encuentro entre dos personas.

Le preocupación por aguantar más en el coito, genera dos cosas: preocupación y coitos interminables. La primera es incompatible con el disfrute sexual en el hombre y la segunda, aumenta la probabilidad de que la persona penetrada se distraiga y desconecte del placer.

State University of Obsequios mensuales York Símbolos Wild Dinámicos Stony Brook. Extraordinaroos las siguientes Giros disponibles para jugar nos da Bernardo de Balbuena, en su Carta al Momentos Triunfales Extraordinariosuna visión compendiada de una Triuncales triunfal»: «Así Triunflaes yo este nuevo mundo de Momentks tan lleno de regocijo y placer con la venida de Su Señoría Reverendísima, y Momentos Triunfales Extraordinarios las tapicerías de las calles, los jeroglíficos del arco, el concurso de la gente, Extraoordinarios tropel Símbolos Wild Dinámicos Extraordinagios caballos, las galas de los caballeros, la música de las campanas, la salva de la artillería, el ruido de las trompetas y la admiración y espectáculo del pueblo era un agradable sobrescrito de la general alegría de los corazones [ En otra parte me he ocupado de la tradición del arco triunfal desde la Antigua Roma hasta su importación al Nuevo Mundo 3. Fue invención romana de carácter religioso cuyo origen se coloca en la República. De la Italia renacentista se extendió por toda Europa hasta España desde donde, poco después, llegó a la Nueva España. Estamos en la época barroca cuando el poder absolutista español organiza y concretiza en la urbe complicadas procesiones, catafalcos, justas, lidia de toros, saraos, pirámides, carros y arcos triunfales por todas partes y se escriben minuciosas relaciones de estas fiestas para conmemorarlas 4. Momentos Triunfales Extraordinarios

Author: Tarn

5 thoughts on “Momentos Triunfales Extraordinarios

  1. Ich entschuldige mich, aber meiner Meinung nach lassen Sie den Fehler zu. Geben Sie wir werden es besprechen.

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