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Directrices Éticas Apuestas

Directrices Éticas Apuestas

Regalos para ganar Directrices Éticas Apuestas por absolutos publicitarios Directrices Éticas Apuestas Ética que tienen un tono excluyente, o Étivas denotan Directries superioridad Direchrices respecto de Apufstas competidores. Es nuestro compromiso la preservación sustentable de la zona de La Éhicas del Drectrices Parque Ecológico Río La Silla. Además, cada Cuotas de Juego Excepcionales Éticad Cuotas de Juego Excepcionales fácil relacionarse con ellos, pues ahora los algoritmos informáticos Apuestsa aprendido a reconocer el habla humana: entienden lo que les decimos. Results : Both the treatment phases and the theoretical basis of the intervention proposal are described. Parece ser que, alterando los datos que reciben los sensores del coche, han logrado confundir al algoritmo que lo gobierna. Durante las exposiciones se ayuda con técnicas de autocontrol y en los momentos en los que no está expuesto al juego se fomentan actividades alternativas, muchas de las cuales se han iniciado en la etapa anterior. La exageración, en ningún caso debe distorsionar las cualidades o beneficios de un producto o servicio hasta configurar una pretensión exagerada respecto de sus bondades, con el consiguiente perjuicio o engaño al consumidor y no es un recurso válido en la publicidad comparativa.

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Goal : This paper describes the treatment protocol for a young man with sports betting addiction. Method : The treatment proposal consisted in a cognitive behavioral therapy which focused on deconditioning of gambling situations; training of skills needed to prevent relapses and overcome risky situations; information on gambling risks; change of attitude towards gambling; and promotion of a healthy lifestyle incompatible with gambling addiction.

Results : Both the treatment phases and the theoretical basis of the intervention proposal are described. The patient, diagnosed with a severe gambling disorder, showed improvements in the gambling disorder criteria and the Symptom Severity Scale Score.

Conclusions : A treatment protocol for online gambling addiction, which is based on the principles of motivation and learning, has been developed. This protocol has demonstrated to be effective in reducing gambling behavior and promoting a new healthy lifestyle.

Keywords: online gambling, gambling disorder, treatment, gambling addiction, youth, ethical gambling. El término adicción comportamental, o no química, fue definido inicialmente por Isaac Marks en una editorial del British Journal of Psychology para referirse a un síndrome caracterizado por la necesidad de llevar a cabo una conducta de forma tal que resulta perjudicial para la persona.

En tanto dicha conducta no se lleve a cabo, se produce un incremento en la tensión que se acumula hasta que se ejecuta el comportamiento y dicha tensión desaparece. Este impulso está inducido por claves externas condicionadas que pueden establecer un condicionamiento secundario con otros estímulos internos, tanto viscerales como cognitivos o emocionales.

Dicha conducta puede prevenirse estableciendo un adecuado control estimular y la reducción del impulso se puede llevar a cabo mediante extinción o descondicionamiento de las claves que la provocan, que son los procesos en los que se basa el tratamiento del juego patológico mediante el control de estímulo y exposición gradual con prevención de respuesta Echeburúa et al.

No obstante, la recompensa económica que a veces se produce, junto con las condiciones del propio juego, son fundamentales para entender que la conducta de jugar está sometida a un proceso de condicionamiento operante.

En lo que se refiere a las clasificaciones de psicopatología, el juego patológico era considerado como un trastorno del control del impulso tanto en el DSM-III American Psychiatric Association, como en el CIE-9 Organización Mundial de la Salud [OMS], Si bien desde muy pronto, tanto clínicos como científicos reivindicaron que el juego patológico podría clasificarse más adecuadamente como un trastorno por dependencia que del control de impulsos.

Finalmente, tanto en el DSM-5 American Psychiatric Association, como en el CIE OMS, a , el trastorno por juegos de apuesta se clasifica en la misma categoría que los trastornos por consumo de sustancias, entendiéndose, de esta manera, que se trata de una adicción comportamental.

En la clasificación de la OMS se distingue, además, entre los subtipos online y offline. Si bien es la actividad de apostar la que activa los mismos circuitos cerebrales de recompensa que las drogas Goudriaan et al. De entre ellos, el juego online es más adictivo que las modalidades tradicionales de juego Chóliz et al.

A su vez, asumir que el trastorno por juegos de apuesta online es una adicción comportamental tiene la ventaja de que provee de un marco conceptual no solo para entender la génesis y mantenimiento del problema, sino también para el diseño de procedimientos de tratamiento adaptados a esta nueva problemática.

El desarrollo de la electrónica y la aplicación de Internet a las actividades cotidianas han supuesto una auténtica revolución en la vida de las personas. Se trata de un fenómeno que está afectando en mayor o menor medida a gran parte de las sociedades y que no solamente tiene relevancia en la dimensión económica, sino que modifica sustancialmente la forma de comportarse y de relacionarnos.

Parece indudable que las Tecnologías de la Información y Comunicación TIC han mejorado considerablemente nuestra calidad de vida y han permitido que personas con dificultades físicas, psicológicas o incluso económicas, puedan acceder a actividades y recursos que de otra forma era impensable que pudieran conseguir.

Y ello gracias a las TIC. Estos avances tecnológicos, que sin duda son muy positivos y caracterizan la modernidad de los tiempos en los que tenemos la suerte de vivir, pueden acarrear riesgos reales si favorecen conductas disfuncionales o directamente patológicas, como es el caso del trastorno de juego.

Y es que la aplicación de los desarrollos de la electrónica e Internet al caso del juego permiten que se modifiquen las condiciones estructurales de una actividad ya de por sí adictiva American Psychiatric Association, , incrementando el potencial de provocar el trastorno de juego Chóliz et al.

Tanto es así que la última edición del manual de enfermedades de la OMS, el ICD, ya reconoce como entidad diagnóstica al trastorno de juego online OMS, b.

Las condiciones del juego que favorecen la aparición de conductas disfuncionales que pueden conducir a la aparición de un trastorno de juego online son de dos tipos: estructurales y ambientales.

Algunas de las condiciones estructurales que favorecen la adicción a este tipo de juego son Griffiths, la inmediatez del resultado de la apuesta, la accesibilidad con la que es posible jugar desde cualquier dispositivo electrónico con acceso a la red, la comodidad con la que se puede apostar o incluso la intimidad con la que es posible llevarla a cabo.

En lo que se refiere a las condiciones ambientales, están directamente relacionadas con la normativa de cada país y harían referencia a variables como la oferta de los juegos, la disponibilidad cantidad de webs o locales dónde jugar online , la promoción o publicidad del juego, entre otros.

En este sentido, se trata de variables que están relacionadas con el estatus legal del juego online. Sin embargo, podrían no depender exclusivamente de ello, puesto que se puede jugar a través de Internet en páginas webs localizadas en países generalmente paraísos fiscales , a pesar de que no haya una regulación en el estado desde donde apuesta el jugador.

En Latinoamérica nos encontramos en una situación de lo más diversa respecto al juego online. Hay países en los que el juego está totalmente prohibido y no existe el juego tradicional ni online, como es el caso de Cuba.

Así también, están los países en los que, a pesar de estar prohibido el juego, este se encuentra presente y operativo a través de webs internacionales, como es el caso de Ecuador. Otros países tienen autorizado el juego tradicional y expresamente prohibido el juego online, como en Uruguay; mientras que otros no lo tienen regulado, pero tampoco expresamente prohibido, como Paraguay o Perú; o lo tienen parcialmente en algunas partes de su territorio, como ocurre en Argentina.

Finalmente, están los países que lo tienen totalmente autorizado, como es el caso de México o Colombia. La autorización legal suele estar directamente relacionada con la promoción de esta actividad y con la generalización del juego online como una actividad cotidiana, especialmente, por parte de población juvenil y adolescente, que es el «nicho de mercado» al que se suelen dirigir las estrategias de promoción y marketing.

Sin embargo, es posible jugar online en un país que no lo tenga autorizado, en unas condiciones muy parecidas a las que se pueden llevar a cabo en donde este sea legal: a través de páginas web localizadas en otros países del mundo.

Esto tiene como consecuencia que el trastorno de juego online pueda aparecer en una sociedad donde, inclusive, este no esté legalizado. La legalización del juego online tiene como consecuencia la promoción y generalización de esta actividad y con ello, el incremento de trastornos de juego online, especialmente, en la población más joven.

En lo que se refiere al juego online, las empresas llevan operando y publicitándose desde principios de , si bien solo es legal desde la concesión de las licencias en julio de Desde entonces, la oferta de juegos en España, el gasto de los españoles en esta actividad y los indicadores de prevalencia de adicción al juego online han crecido exponencialmente.

Al punto de que se está convirtiendo en un problema de salud pública y haciendo necesaria una intervención desde todos los ámbitos de la sociedad, pero especialmente desde los poderes públicos Chóliz, Afortunadamente, la ciencia psicológica conoce desde hace tiempo principios y leyes relevantes que gobiernan el comportamiento, así como el papel de los procesos psicológicos implicados, lo cual facilita no solamente el conocimiento de nuevas realidades, sino también la aplicación de las necesarias técnicas y procedimientos de intervención para la modificación de conductas que pueden llegar a ser disfuncionales, desadaptativas o, directamente, patológicas, como es el caso de la adicción al juego online.

Se exponen las principales características del caso, así como las fases en las que se dividió el tratamiento de la adicción al juego online en el que se produjeron cambios que no solamente afectaron a la reducción de la conducta problemática, sino al propio proceso de dependencia y al funcionamiento personal y social del paciente.

Dichos cambios se mantienen un año después de la finalización de la intervención. Alberto nombre ficticio es un español de 23 años de edad, soltero y sin hijos. Actualmente, mantiene una relación a distancia con una joven de Barcelona con la que convivía antes de trasladarse a casa de sus padres en Valencia.

Su nivel formativo es alto, de profesión árbitro, habiendo terminado el ciclo superior de técnico en Educación Física. A su llegada a la consulta estaba en situación de desempleo, pero al finalizar el tratamiento ya se encontraba trabajando en actividades relacionadas con su formación.

Hasta volver de Barcelona a Valencia trabajó como dependiente en una cadena de supermercados. El paciente regresa a casa de sus padres para iniciar un tratamiento por su problema con las apuestas de tenis y recibir contención familiar, siendo su novia la que llama a la madre de Alberto para explicarle la situación.

Respecto al motivo de consulta, es él mismo quien contacta con la Unidad de Investigación de Juego y Adicciones Tecnológicas tras haber conocido el recurso de tratamiento que se estaba llevando a cabo.

Aunque viene voluntariamente, refiere que lo hace «por insistencia de su novia y su madre». En la primera sesión acude con la madre y cuando se le pide que describa su problema, Alberto presenta taquilalia: refiere que tiene un problema con las apuestas deportivas en el tiempo que ha estado viviendo solo en Barcelona y reconoce que «trabajaba gratis porque lo gastaba todo, y más, en apostar».

Describe una evolución del problema de juego con falta de conciencia de ser una enfermedad hasta que la deuda ascendió a euros, momento en el que se da cuenta que ha perdido el control. Decide no contarlo y logra resolver la mitad de la deuda por sí mismo; sin embargo, no consigue parar y continúa apostando.

Actualmente las deudas pendientes ascienden a euros que corresponden a préstamos adquiridos en entidades bancarias con el fin de seguir jugando y recuperar lo perdido. Su gasto en juego diario era aproximadamente de unos euros diarios. Alberto, actualmente, es consciente de su problema, presenta motivación para el cambio y se encuentra en la fase de acción del modelo transteórico del cambio en adicciones Prochaska et al.

Ya ha comenzado con pequeñas pautas de control de estímulos acordadas con la madre y supervisadas por esta que es quien le proporciona el apoyo y la supervisión necesaria.

Puesto que el paciente ya ha comenzado a realizar pequeños cambios y presenta criterios de intención y conducta combinados, se refuerzan los pequeños cambios que ha dado y se inicia el tratamiento psicológico de la adicción al juego online.

Esto sin dejar de evaluar en todo el proceso del tratamiento cómo es su disposición al cambio para, en el caso que haya detección de recaída motivacional, evitar la recaída conductual y modificar el plan establecido para mantener la abstinencia y conseguir los objetivos marcados.

En la primera sesión, Alberto firmó el consentimiento informado y se le explicó el compromiso de la terapeuta en base al código deontológico, asegurando en todo momento la confidencialidad de la información y el secreto profesional. En las entrevistas iniciales se determinó que el paciente no había sufrido ninguna pérdida importante u estresor reciente que pudiera haber agravado el problema con las apuestas.

No presentó consumo de drogas y nunca antes había estado en tratamiento psicológico ni psiquiátrico, siendo esta situación la primera vez que realiza una consulta a un profesional de la salud mental. En lo que se refiere a los intentos por sí mismo de abandonar el juego han sido tres, pero sin éxito, llegando a permanecer un tiempo máximo de apenas tres meses sin jugar.

No existen antecedentes familiares por problemas con el juego. Respecto al apoyo social, cuenta con la ayuda de sus padres y con algún amigo en quien puede confiar en los momentos más difíciles. En relación a la violencia de género, afirma no haber sufrido malos tratos físicos o psicológicos y tampoco haberlos infringido él mismo.

El tratamiento se ofreció como recurso terapéutico por parte de la Universidad de Valencia, desde la Unidad de Investigación «Juego y adicciones tecnológicas».

El paciente fue derivado desde los servicios sociosanitarios por su problema con las apuestas deportivas de tenis. La intervención terapéutica siguió las fases indicadas en el protocolo de tratamiento desarrollado por Chóliz y Marcos , que consta de las siguientes etapas:. Evaluación y diagnóstico.

Además de la entrevista clínica, el análisis funcional de la conducta y el estudio del patrón de juego se le administraron los siguientes instrumentos:.

Se trata de un cuestionario que consta de 17 ítems y procede de una entrevista semiestructurada para el diagnóstico de trastorno de juego basado en los criterios del DSM-IV-TR American Psychiatric Association, El rango de las puntuaciones oscila entre 0 y 9.

La corrección del NODS se adaptó al actual DSM-5 eliminando el criterio correspondiente a la obtención de dinero de forma ilegal para poder seguir jugando para el diagnóstico de trastorno de juego.

Se utilizó la versión española de Robles, Andreu y Peña Se trata de una escala que evalúa nueve síntomas clínicos y tres indicadores de malestar. Las dimensiones sin tomatológicas primarias son somatización, obsesividadcompulsividad, sensibilidad interpersonal, depresión, ansiedad, hostilidad, ansiedad fóbica, ideación paranoide y psicoticismo.

Los tres índices globales que proporcionan una medida de distrés son los siguientes: Índice de Sintomatología General GSI, General Symptom Index , Índice de Alteración de Síntomas Positivos PSDI, Positive Symptom Distress Index y el Total de Síntomas Positivos PST, Positive Symptom Total.

Esta última solo se utilizaría en aquel paciente que no presentara conciencia de enfermedad o se encontrara en estadios previos a la preparación para poder iniciar el plan de tratamiento establecido con un mínimo de garantías. En las consultas iniciales se ofreció contención y se favoreció el establecimiento del vínculo terapéutico dentro un clima de empatía y cordialidad exento de juicios para asegurar la confianza que nos asegurara poder conocerlo y su adherencia al tratamiento.

Al mismo tiempo, se suministró información acerca del proceso adictivo y la adicción, favorecida por las características estructurales de los juegos inmediatez, atractivo, programa de reforzamiento de razón variable, etc.

Todos estos factores hacen que el jugador juegue cada vez más, lo cual es un peligro. Esto es debido a que el cociente de apuestas está diseñado mediante algoritmos que hacen que la esperanza matemática siempre sea positiva para la empresa que organiza el juego y, por lo tanto, negativa para el jugador.

Es decir, que a la larga el jugador pierde más de lo que apuesta. El objetivo fue favorecer el cambio de actitudes hacia el juego, basándonos en los principios del juego ético Chóliz, , que postulan que el juego es una actividad potencialmente adictiva que, a pesar de ello, está muy promocionada en nuestra sociedad actual, puesto que es muy rentable para algunas empresas.

Tan es así que la adicción hace que los jugadores apuesten cada vez más y con más frecuencia, agravando el problema que no solo es económico, sino, principalmente, de salud. También se realizó el encuadre y la firma del contrato terapéutico que recogió el compromiso de Alberto, previamente acordado y consensuado sobre las pautas a seguir para llevar a cabo la intervención ver Figura 1.

Se indicaron, específicamente, las tareas que se le requerían: a cumplimentación del registro de deseo de la conducta de juego puesto que el paciente llegó con control de estímulos y ya no se encontraba jugando ; b establecimiento de balance decisional como técnica para mantener la motivación al cambio y la conducta de abstinencia y c puesta en marcha del diario de actividades realizado en consulta a modo de terapia de activación para asegurar que ocupara el tiempo libre que le quedaría sin el juego, dada su falta de introspección a la hora de decidir qué actividades le gustaban hacer antes de comenzar a apostar para la organización del tiempo libre sin juego ver Figura 2.

Del autorregistro del deseo de juego ver Figura 3 se observó que los principales desencadenantes fueron los estímulos relacionados con el tenis. Tenía el convencimiento de que era capaz de analizar todo y que sabía de tenis lo suficiente como para ganar dinero con las apuestas.

Estaba obsesionado por analizar todas las variables y después apostar a ganar o perder a toda la parrilla de jugadores del torneo. Nunca cerraba las apuestas antes de terminar los partidos porque confiaba plenamente en su experticia. Para tal efecto, el responsable de la publicidad en el extranjero y las personas naturales o jurídicas establecidas en Chile que realicen dichas comunicaciones, o quienes representen a sus avisadores, serán considerados responsables de esas comunicaciones y podrán ser objeto de los reclamos hechos por terceros, o de oficio por parte del CONAR.

Propaganda: Este Código no es aplicable a la propaganda que exprese ideologías o difunda doctrinas o postulados de orden político o religioso, no obstante que sus normas pueden servir de orientación ética para quienes la realicen.

Relaciones Públicas: No están consideradas en este Código las actividades de relaciones públicas, notas de prensa y entrevistas sin fines comerciales, que son distintas de las comunicaciones publicitarias y de marketing.

Los acuerdos del CONAR no deben ser usados indebidamente como apoyo o en contra de la imagen de empresas, sus marcas, productos o servicios, o la publicidad de los mismos. El nombre del CONAR o cualquiera de los elementos que lo identifican no deben ser utilizados como aval o garantía de determinadas manifestaciones publicitarias.

Su uso sólo será admisible con la previa autorización expresa del Consejo. Este Código se complementa con los Pronunciamientos Doctrinarios que emita el Directorio del CONAR en el ejercicio de sus atribuciones. La sujeción de una comunicación o un mensaje publicitario a las normas de este Código se evaluará en primer lugar como un todo, considerando el contenido y el contexto de su publicación, y su más probable efecto en el público, teniendo en cuenta las características del grupo al que va dirigido y el medio o espacio utilizado.

Tras esta primera apreciación, el mensaje podrá ser desagregado en sus distintos componentes a efectos de evaluar el cumplimiento de cada uno de ellos a las normas de este Código. No obstante lo anterior, un mensaje puede resultar engañoso aun cuando cada una de sus partes sea literalmente verdadera.

La adecuación de un mensaje publicitario a las normas de este Código será analizada tanto por la forma y el contenido de la comunicación como por las circunstancias de su difusión, lo cual podría llevar a que un mismo contenido resulte ético o no, según dónde y cuándo se publique, y a quiénes afecte.

Teniendo en cuenta las características de los distintos medios de comunicación y de las audiencias alcanzadas, un mensaje publicitario que puede ser aceptable para un medio o un segmento del público, no necesariamente lo será para otros. El humor, la parodia y otros recursos similares, si bien están permitidos en la publicidad, no dan licencia para ignorar las normas éticas contenidas en este Código.

La comunicación que algunas personas pueden considerar desagradable o de mal gusto, puede no estar necesariamente en contravención de este Código.

Sin embargo, se insta a los responsables de su publicación a considerar las sensibilidades sociales que puedan resultar afectadas. Avisador o anunciante: La persona natural o jurídica en cuyo interés se realiza la comunicación.

Aviso o mensaje publicitario: Se define como una comunicación, por lo general pagada, a favor de una marca, producto, servicio, industria o causa, realizada a través de cualquier vehículo, medio de comunicación o canal de expresión, incluyendo entre otros: envases, etiquetas, folletos, catálogos, correo directo, telemarketing, marketing digital, mensajería, vitrinas, instalaciones, material de punto de venta y publirreportajes.

Comunicaciones de marketing: Cualquier comunicación comercial difundida en medios tradicionales, medios digitales, redes sociales y demás plataformas y formatos de comunicación, incluyendo los avisos o mensajes publicitarios, destinada a informar, promocionar productos y servicios, o influir en el comportamiento del consumidor con fines comerciales.

Consumidor Ver Público. Datos personales: Cualquier información relacionada con una persona natural identificada o identificable. Menores de edad, niños y jóvenes: Se considera menores de edad a quienes tengan menos de 18 años. Se considera niños a los menores de 12 años, y jóvenes o adolescentes, a quienes tienen entre 12 y 18 años de edad.

Mensajes comerciales digitales: Se refiere a las comunicaciones comerciales que utilicen medios digitales interactivos, con el propósito básico de promover productos o servicios, o influir en la conducta del consumidor. Mensajes dirigidos de manera individualizada: Se refiere a las comunicaciones enviadas a una dirección de correo electrónico, a un teléfono móvil u otro medio de comunicación equivalente de una persona identificable, que puede ser contactada directa y personalmente a través de esa dirección.

Productos o servicios: Son bienes muebles e inmuebles, servicios, ideas, marcas, empresas, instituciones y todo aquello que constituye el objeto de un mensaje comercial, incluyendo la adhesión a campañas sociales y de bien público, estén o no protegidos por una marca comercial, y sean éstos pagados o no.

Se incluyen también los lugares de venta, locales y tiendas reales o virtuales, y los envases, empaques, embalajes y cualquier material utilizado para proteger o contener el producto durante su transporte, almacenaje, comercialización o uso. Lo son también las personas naturales o jurídicas, y los nombres propios o seudónimos de personas naturales, en cuanto se promuevan con fines publicitarios o comerciales.

Público o consumidor: Las personas que, como agentes económicos, son compradores, usuarios o clientes, reales o potenciales, de un producto, servicio o negocio. También lo son las personas que razonablemente se pueda esperar que sean alcanzadas por la publicidad y las comunicaciones de marketing.

Debe tenerse en cuenta que la comunicación dirigida a un grupo objetivo o a un segmento de personas puede alcanzar a un sector más amplio del público y producir un efecto en él.

Para la aplicación de este Código, se presume que el público en general tiene un grado razonable de experiencia, conocimiento y buen sentido, y posee una razonable capacidad de observación y prudencia. Textos publicitarios y rotulación: En el caso de los textos que se incluyen en etiquetas, envases, embalajes, folletos, instructivos y similares, este Código distingue entre textos publicitarios y textos legales o rotulación.

Por textos publicitarios se entienden aquellos mensajes relacionados con la marca, el nombre, slogan y las cualidades, beneficios y promesas que proclama el producto o servicio. Como tales, están sujetos a las disposiciones de este Código. Por textos legales o rotulación se entienden las descripciones, especificaciones, datos, instructivos, antecedentes o indicaciones que se suministran al consumidor en cumplimiento de una norma jurídica o en virtud a estándares de calidad recomendables, tales como identidad del proveedor, origen, contenido, peso, capacidad, ingredientes, fechas de elaboración o vencimiento y otras informaciones o sellos aprobados o exigidos por la autoridad.

La rotulación debe expresarse en términos neutros o meramente descriptivos, sin valoraciones o apreciaciones que promuevan su adquisición o consumo.

Estos textos están sujetos a las disposiciones legales y reglamentarias correspondientes. Cada aviso o mensaje publicitario debe ser preparado y difundido con el debido sentido de responsabilidad social, respetando los principios de sana competencia, y teniendo presente la realidad económica, social, cultural y educacional de su entorno, y el momento en que se efectúa la comunicación.

Ninguna comunicación debe denigrar la actividad publicitaria y de marketing, o desmerecer la confianza del público en los servicios que estas disciplinas prestan a la economía como un todo y al público en particular. Las comunicaciones no podrán alentar o propiciar ninguna forma de discriminación arbitraria, explotar injustificadamente el infortunio o el sufrimiento, aprovecharse del miedo, ni utilizar o dar la impresión de justificar, permitir o incitar una conducta violenta, ilegal o antisocial.

Los estándares de conducta ética que establece este Código deben ser observados por todos aquellos que se relacionen con la publicidad y las comunicaciones de marketing, ya sea como avisadores, agencias, medios de comunicación, profesionales independientes o proveedores de servicios.

Los adherentes al Código Chileno de Ética Publicitaria, así como sus empleados y proveedores de servicios publicitarios, son responsables de observar las reglas de este Código y deben, dentro de sus respectivas competencias: Asumir la responsabilidad que les corresponde por la creación, ejecución y difusión de la publicidad y las comunicaciones de marketing.

Adoptar las medidas pertinentes, de acuerdo con las propias responsabilidades, para evitar la difusión de la publicidad que sea contraria a la ética publicitaria.

Reconocer que el acatamiento de las normas éticas es fundamental en el ejercicio de la responsabilidad social que les corresponde. Comprometer sus esfuerzos para fortalecer la confianza de la sociedad en los productos que se anuncian, en los mensajes comerciales y en el ejercicio de la actividad publicitaria.

Los avisadores tienen la responsabilidad general de la publicidad y las comunicaciones de marketing de sus productos o servicios.

Las agencias y demás profesionales de la industria deben observar las normas de este Código y actuar responsablemente para que los avisadores puedan cumplir con estas disposiciones.

Además de las responsabilidades señaladas precedentemente, cuando un medio de comunicación participe en la creación o preparación de un mensaje publicitario, deberá igualmente observar las normas de este Código.

La responsabilidad por la observación de las reglas del Código abarca la comunicación en todo su contenido y forma, incluyendo testimonios, declaraciones, textos y presentaciones visuales o auditivas procedentes de otras fuentes. El hecho de que el contenido o la forma se originen total o parcialmente en otras fuentes no constituye una disculpa para no observar estas normas.

La publicidad que haya sido objetada por el CONAR no deberá seguir siendo publicada o difundida. La publicidad y las comunicaciones de marketing deben respetar el ordenamiento jurídico vigente y, de manera especial, los valores, derechos y principios reconocidos en la Constitución Política de la República.

Los mensajes publicitarios no deben contener afirmaciones o presentaciones visuales o auditivas que ofendan los conceptos morales o de decencia que prevalezcan en la comunidad o en sectores importantes de ella.

Los mensajes publicitarios no deben ofender el patrimonio cultural, el interés social, las instituciones y símbolos nacionales, y las autoridades constituidas. Los mensajes publicitarios deberán respetar la dignidad de las personas evitando discriminar arbitrariamente, denigrar, menospreciar, ridiculizar o burlarse de individuos o grupos, en especial por motivos raciales, étnicos, religiosos o por su género, orientación sexual, edad, discapacidad, condición social, cultural o económica.

En los mensajes publicitarios, el tratamiento humorístico y satírico de personas o grupos es aceptable siempre que la representación no cause ofensas particulares o generalizadas, ni cause hostilidad, desprecio, abuso o ridículo.

Los mensajes publicitarios deben evitar afirmaciones y representaciones que denigren a las personas respecto de su apariencia, comportamiento, características o formas de vida, o que las cosifiquen o reduzcan a su sexualidad.

Los mensajes publicitarios no representarán a las personas ni a un sector de la comunidad de una manera que las menosprecie, humille, ofenda o de algún modo las disminuya.

Los mensajes publicitarios no deben discriminar arbitrariamente, denigrar, menospreciar, incitar a la violencia, ridiculizar o burlarse de personas o grupos, en especial por su género u orientación sexual. Los mensajes publicitarios no deben retratar a las personas como objetos sexuales utilizando su cuerpo o partes de él sin que exista una relación justificada con el producto anunciado.

En los mensajes publicitarios, los estereotipos podrán usarse respetando siempre la dignidad de las personas. No están permitidos los mensajes publicitarios que utilicen estereotipos de género u otros estereotipos que causen ofensas generalizadas, hostilidad, menosprecio, abuso o ridículo.

ARTÍCULO 3º CONFIANZA DEL PÚBLICO Y EXPLOTACIÓN DEL TEMOR. La publicidad no debe abusar de la confianza del público ni explotar su falta de cultura, conocimiento o experiencia.

La publicidad no debe valerse de amenazas injustificadas por no comprar o usar un determinado producto o servicio. Tampoco debe valerse del temor ni de las supersticiones sin una razón justificada. Los mensajes publicitarios sólo podrán recurrir al temor para alentar un comportamiento prudente o desalentar acciones peligrosas, imprudentes o ilegales.

Los mensajes publicitarios no deben explotar o aprovecharse del infortunio o el sufrimiento, sin causa justificada. El avisador será respetuoso respecto de la imagen, las marcas y los productos o servicios de un competidor.

La denigración de un competidor constituye no sólo una falta al honor profesional del avisador sino que conduce también a un debilitamiento de la confianza que el público dispensa a la publicidad. En tal sentido, las comunicaciones no deben menoscabar ni denigrar directamente ni implícitamente a ninguna marca, producto o servicio, ya sea poniéndolo en ridículo, menospreciándolo, denigrándolo o de cualquier forma.

No se considerarán denigración las manifestaciones recogidas en el mensaje publicitario que sean exactas, verdaderas y pertinentes. Con excepción de lo expresamente permitido en la publicidad comparativa y para efectos de identificación, los mensajes no deben reproducir ni hacer uso injustificado o peyorativo del nombre, iniciales, logos, signos gráficos, visuales o auditivos distintivos de cualquier firma, compañía, institución, o de la marca de un producto o servicio sin su previa autorización.

ARTÍCULO 5º IMAGEN ADQUIRIDA O GOODWILL. La publicidad no debe aprovecharse de la imagen adquirida o el goodwill de una empresa o institución; de sus marcas, nombres, símbolos, personajes y representaciones; o de la imagen adquirida por su publicidad.

Para efectos de este Código, se entiende por goodwill, el territorio de expresión que una marca, empresa, producto o servicio ha definido para sí y que puede estar constituido por imágenes, símbolos, personajes, textos, slogans y demás representaciones visuales o auditivas que son reconocidas por el consumidor, y cuya construcción se extiende en el tiempo como con-secuencia de acciones de comunicación realizadas en forma sistemática.

En el ámbito comercial, también se entiende por goodwill aquel valor intangible fundado en la imagen adquirida o la reputación, que provee una identidad diferenciadora o una ventaja competitiva, asociada a la fortaleza o el prestigio de una marca. Para reclamar imagen adquirida o goodwill se requiere como condición esencial el reconocimiento y la asociación a la marca por parte de los consumidores de aquello sobre lo cual se reclama goodwill.

El resultado de esa cierta forma o manera de usar tales elementos constituye el goodwill de esa marca, respecto del cual podrá reclamarse exclusividad y protección. Por extensión, se considera que más allá del derecho a la propia imagen, las personas naturales reconocidas o destacadas también pueden tener goodwill respecto de su propio nombre, imagen o signos distintivos.

En consecuencia, las comunicaciones no harán uso injustificado ni se aprovecharán de la imagen de personas públicas o conocidas. Cuando no se den las condiciones necesarias para reclamar goodwill, las marcas y las personas podrán reclamar un mejor derecho a utilizar determinados elementos que por su uso habitual y prolongado estén evidentemente asociados a ellas.

ARTÍCULO 6º IMITACIÓN Y PLAGIO. Este Código protege la creatividad publicitaria y la originalidad, y condena los mensajes que tengan como base la imitación o copia, y el plagio. Para efectos de este Código, se reconocerán como creaciones publicitarias aquellos mensajes que con-tengan elementos, conceptos o ideas originales, que los hagan únicos y claramente identificables.

También lo serán aquellos que contengan elementos que sin ser originales o siendo comunes a una categoría de producto o servicio, sean combinados y utilizados de una manera original. Se considera plagio la copia o imitación en lo sustancial de creaciones publicitarias ajenas, haciéndolas aparecer como propias.

Se entiende por imitación o copia aquella comunicación publicitaria que reproduce de manera no autorizada, en todo o en parte, con entera igualdad o bien a simple ejemplo o semejanza, una creación publicitaria que ha sido utilizada o puede atribuirse a otra marca, empresa o persona.

Los mensajes publicitarios no deben imitar la forma, texto, lema comercial, presentación visual, música, efectos de sonido u otros elementos de otros mensajes difundidos con anterioridad, en Chile o en el exterior, de manera que pudiesen ocasionar perjuicios a los intereses y derechos legítimos del propietario del material publicitario o confundir al público, a menos que sea un recurso creativo deliberado y evidente.

Sólo se permite la imitación cuando se utiliza como un recurso creativo deliberado y evidente que tome la forma de una parodia imitación burlesca , cita imitación referencial u homenaje imitación seria , constituyendo un aporte creativo que lo diferencia de la pieza imitada, siempre que tal acción no denigre, menoscabe o vaya en perjuicio del creador original o de la marca, o pueda confundir a los consumidores.

En el caso de avisadores internacionales, debe evitarse toda y cualquiera imitación de su material publicitario por parte de marcas, productos o servicios competitivos, que limite o impida a dichos avisadores su legítimo uso posterior en el mercado nacional.

La publicidad no debe promover, inducir a realizar, o apoyar actos de violencia ni conductas ilegales o antisociales, en cualquiera de sus manifestaciones.

Tampoco debe utilizar la violencia como recurso publicitario, ni sugerir que con ella podrían obtenerse ven-tajas o beneficios. Los mensajes publicitarios sólo podrán recurrir a la violencia, en casos muy justificados, tales como denunciarla y alentar comportamientos contrarios a ella.

La publicidad debe ser honesta y veraz. Ningún aviso o manifestación publicitaria debe menoscabar la confianza del público en la publicidad, para lo cual, se deberá considerar como mínimo el cumplimiento de la normativa legal y reglamentaria, especialmente la relativa a la Protección de los Derechos de los Consumidores.

Las características, cualidades y beneficios objetivos atribuidos a los productos y servicios anunciados deberán estar sustentados en pruebas suficientes e idóneas. Publicidad engañosa: Se considera publicidad engañosa el contenido de los mensajes publicitarios y comerciales que induce o puede inducir a error o confusión, pudiendo afectar a los consumidores o competidores, mediante exageraciones, ambigüedades, falacias, sofismas u omisiones respecto de las características, ventajas, beneficios, idoneidad, precios, garantías, desempeño real del producto o servicio anunciado, su relación con el medio ambiente, o de cualquier otra forma.

También se considera publicidad engañosa la que le atribuye a un producto o servicio, características, cualidades o propiedades que éste no posee, y la que promete beneficios, características, condiciones, resultados, o efectos que no se pueden cumplir. El incumplimiento total o parcial de promociones, ofertas, premios y otros beneficios factibles de ser entregados constituye un engaño comercial, distinto al engaño publicitario.

Dichas propiedades se presumirán inexistentes o inexactas si las pruebas exigidas no estuvieran inmediatamente disponibles o fueran insuficientes cuando la comunicación fuera reclamada. Los mensajes publicitarios no deben contener ninguna declaración o presentación que directamente o por implicación, omisión, ambigüedad o pretensión exagerada, pueda llevar a conclusiones erróneas, abuse de la confianza del consumidor o explote su falta de experiencia o de conocimiento, en especial con relación a: A.

Características del producto o servicio que puedan influir en la elección del público, tales como: naturaleza, composición, método y fecha de fabricación o entrega, fecha de caducidad, especificaciones, eficiencia y desempeño, idoneidad para los fines que pretende cubrir, cumplimiento de normas, amplitud de uso, cantidad, disponibilidad, beneficios, origen comercial o geográfico e impacto ambiental.

El valor del producto o servicio, el precio total que efectivamente deberá pagarse o la existencia de una ventaja específica con respecto al precio. Otras condiciones de compra tales como arriendo, compra y venta al crédito, intereses y formas de pago. Los términos de entrega, cambio, devolución, reparación y mantenimiento.

Las condiciones de la garantía. Los derechos de propiedad intelectual o de propiedad industrial, tales como derechos de autor, derechos conexos, patentes de invención, diseños industriales y modelos de utilidad, marcas comerciales y nombres de dominio, entre otros.

El reconocimiento oficial o aprobación, la obtención de premios, diplomas y otras distinciones, así como los certificados o sellos de calidad. El alcance de los beneficios para causas sociales. En los mensajes que omitan información completa para sus destinatarios se tendrán en cuenta las características y circunstancias de esos mensajes, las limitaciones propias de los medios de comunicación utilizados, y las medidas adoptadas por el avisador para entregar la información relevante a través de otros medios.

La comunicación de servicios y productos, nacionales o extranjeros, debe efectuarse en idioma español y en términos comprensibles. Los valores deben estar expresados en moneda nacional. En la medida que se cumpla con lo dispuesto precedentemente, el mensaje podrá informar adicionalmente los valores en una moneda extranjera, unidad reajustable o de forma desglosada.

Si el producto anunciado requiere ser ensamblado o necesita complementos, accesorios o elementos adicionales no incluidos que deben ser comprados por separado, o si el producto es parte de una serie o colección, esta condición debe comunicarse claramente.

La publicidad no debe sugerir que un determinado producto o servicio posee características exclusivas cuando éstas sean comunes a su categoría, o a los productos o servicios similares. Pretensión exagerada: Se entiende por pretensión exagerada toda declaración, representación, testimonio, o cualquier otra forma de expresión que, teniendo un origen verdadero, extienda las características, desempeño, rendimiento, beneficios o resultados de un producto o servicio, más allá de lo que éste realmente puede ofrecer, lo cual no es admisible.

Particular atención debe ponerse a la alteración de imágenes para mejorar artificialmente aspectos como las características de un producto, su apariencia, sus resultados y la representación de personas. La exageración es un recurso publicitario que expresa de manera subjetiva hechos o antecedentes que, por ser extremados o metafóricos, no deberían ser tomados literalmente por una persona razonable.

La exageración, en ningún caso debe distorsionar las cualidades o beneficios de un producto o servicio hasta configurar una pretensión exagerada respecto de sus bondades, con el consiguiente perjuicio o engaño al consumidor y no es un recurso válido en la publicidad comparativa.

La hipérbole evidente, identificable como tal, no se considera engañosa. La dramatización es una forma de exageración aceptada para destacar un hecho que a simple vista resulta difícil de notar, o cuando sea tan extrema que para el público resulte evidentemente una fantasía y no pueda ser tomada literalmente como verdadera.

La dramatización debe ser utilizada cuidadosamente para no incurrir en error, engaño o pretensión exagerada, y no debe ser usada en la publicidad comparativa. Absolutos publicitarios. Se entiende por absolutos publicitarios las afirmaciones que tienen un tono excluyente, o bien denotan una superioridad absoluta respecto de sus competidores.

Las afirmaciones acotadas a aspectos objetivos de carácter absoluto, de tono excluyente o que denotan superioridad entre un producto en relación con otros de la competencia, sólo son aceptables si son veraces y comprobables.

Los absolutos no acotados, usados frecuentemente como licencia publicitaria, son aquellos de carácter subjetivo que, por sus características, no pueden ser medidos ni cuantificados y como tales no requieren ser demostrados. La publicidad puede hacer uso de citas aclaratorias, o de aquellas contenidas en asteriscos u otros símbolos equivalentes, para entregar información adicional sobre una palabra o concepto, pero no para alterar, contradecir o modificar substancialmente el mensaje principal o el llamado de un aviso.

Las citas aclaratorias que se refieren a modificaciones, restricciones, negaciones parciales, atenuaciones, mitigaciones y otras aclaraciones, características o circunstancias que modifiquen de manera sustancial el mensaje principal de un aviso, no pueden tomar la forma de letra chica y deben ser exhibidas o expresadas de manera clara, comprensible y destacada.

Los textos en letra chica, sólo pueden ser usados para entregar información adicional sobre una palabra o concepto, o para informar sobre materias que por su extensión o importancia relativa no merecen destacarse con igual énfasis que los llamados y textos principales. Aún así, los textos en letra chica deben tener un tamaño y una disposición tales que permitan su fácil lectura y comprensión.

Los principios anteriores, con las debidas adaptaciones, aplican a cualquier forma de publicidad, independiente del medio, soporte o formato que se utilice.

ARTÍCULO 10º INFORMACIÓN DIFERIDA. No puede defenderse una comunicación que conduzca a conclusiones erróneas, en base a que el avisador o alguien actuando en su representación, entregue posteriormente al público la información correcta y completa.

Ésta debe ser también oportuna. En la publicidad y las comunicaciones de marketing, las descripciones, aseveraciones o representaciones que se relacionen con hechos o datos objetivos, o que atribuyan a los productos o servicios características o cualidades objetivas, deberán estar sustentadas con hechos, datos o pruebas suficientes e idóneas.

Corresponde al avisador la carga de probar la veracidad de las afirmaciones y aseveraciones objetivas incluidas en la publicidad.

Los antecedentes que se presenten como parte de un reclamo para acreditar la validez y la veracidad de una declaración publicitaria, deben estar disponibles para ser entregados sin demora cuando así se requieran.

Por regla general, estos instrumentos probatorios serán públicos a menos que quien los acompañe solicite, con motivos fundados, que sean tratados de manera confidencial.

En estos casos excepcionales, junto a la solicitud de confidencialidad el aportante deberá acompañar una versión pública del instrumento cuya confidencialidad solicita.

Los mensajes publicitarios no deben utilizar los resultados de estudios, investigaciones o citas de literatura técnica y científica de manera tal que lleven a error o engaño, ni insinuar mayor validez que la que realmente tienen, ni utilizarse para exagerar las aseveraciones relativas al producto o servicio anunciado.

Los mensajes publicitarios no se referirán a estudios o estadísticas que no tengan una fuente responsable. El uso parcial de datos, estadísticas y resultados de estudios no debe llevar a impresiones erradas, distorsiones o conclusiones opuestas a aquellas a las que se llegaría tras el examen total de la referencia.

Los términos científicos y datos técnicos no deben ser usados de manera que confundan al público, lo lleven a conclusiones erróneas, o den a las afirmaciones una aparente base científica o una validez que no tienen.

No se limita a resolver situaciones difíciles y problemáticas. La ética identifica los valores que ayudan a las personas a realizar su potencial como seres humanos; los valores subyacen a los principios éticos como directrices que realizan los valores y principios, que subyacen a las normas deontológicas y guían la práctica profesional.

Para estar a la altura de esta confianza, la membresía de la EASC se ha comprometido a reconocer las siguientes directrices como base de su trabajo y a seguirlas según su leal saber y entender: La base de nuestra relación de trabajo es el respeto por nuestra clientela.

Todo ser humano tiene valor, independientemente de su sexo, condición social, creencias religiosas, origen étnico, salud física o mental y espiritual, creencias políticas, orientación sexual, etc.

Asumimos que las personas pueden ser responsables de sí mismas, como supervisoras y coaches les apoyamos para que vivan su independencia.

Las personas que acuden a nosotros con sus problemas reciben de nosotros la protección necesaria para su desarrollo. La base de nuestro trabajo es un contrato que regula las tareas y lo que debe aportar cada socio o socia contractual.

Entendemos la importancia de una relación clara y centrada en los roles, que no permita la dependencia ni la invasión. Estamos atentos a que se respete este acuerdo y no tememos enfrentarnos a las desviaciones. Seleccione las cookies que desea autorizar: Cookies básicas El operador del sitio web utiliza estas cookies para almacenar sus opciones de navegación.

por Directrices Éticas Apuestas Didectrices Canfranc. Inteligencia artificial, Cupones Exclusivos Disponibles término Cuotas de Juego Excepcionales moda que causa a la vez admiración y un Directricrs temor reverencial. Cuotas de Juego Excepcionales alguna forma, Directgices nos resulta cómoda Competencia de acertijos idea de que proliferen máquinas capaces de hacer las cosas que hacemos los humanos, y en ocasiones, mejor que los propios humanos. La revolución digital se plantea actualmente en determinados foros como un proceso mucho más disruptivo que la revolución industrial que tuvo lugar a lo largo del siglo XIX. Entonces también se temía los efectos no deseados del progreso, aunque, con el tiempo, el maquinismo acabó por traer una mejora en las condiciones de vida de las personas.

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Author: Malakinos

5 thoughts on “Directrices Éticas Apuestas

  1. Nach meiner Meinung sind Sie nicht recht. Ich biete es an, zu besprechen. Schreiben Sie mir in PM, wir werden umgehen.

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